Puedo decir que a mi vida la ha beneficiado el azar. En toda mi existencia siempre he tenido apenas una muy pequeña posibilidad de experimentar las cosas que por una suerte del azar me fueron concedidas.
En la secundaria, el colegio en el que estudié propuso un proyecto institucional que cambió las reglas de jeugo de la enseñanza. Se abrió la opción de elegir el maestro, las asignaturas y la intesidad horaria, con lo cual se eliminaron en la práctica los cursos. La confusión y la falta de criterios homogéneos en este proceso permitieron laxitud y mucho tiempo libre. de esta manera, aunque estudiaba en un colegio público de baja calidad, tuve una oportunidad única de leer todo lo que quise, de asistir a seminarios y talleres de literatura, de organizar excursiones a la Cátedra Manuel Ancízar de la Universidad Nacional. Tener tanto tiempo tanto tiempo para leer fue un hecho liberador; me permitió crear mi espacio íntimo de construcción.
Durante esta misma época tuve contacto directo con las pequeñas estructuras de poder, las organizaciones juveniles, el movimiento artístico, la gestión cultural, y la planeación y ejecución de proyectos.
Por motivos económicos, mi única alternativa de realizar estudios superiores esra ingresar a la Universidad Nacional, pero ello parecía improbable debido a mis antecedentes académicos. Sin embargo ingresé de inmediato a la carrera de matemáticas por la inusula circunstancia de que el semestre en que me presenté fueron recibidos veinte aspirantes más de lo habitual.
Allí conocí la lógica y la manera como rompe nuestra intuición, de la mismo forma en que la poesía altera nuestras intuiciones cotidianas. En la Facultad se propuso un seminario interdisciplinario de lógica y filosofía. Por un giro del azar fui encargada de pegar los carteles de convocatoria, los cuales atrajeron la atención de Zdena Porras, quien pasado el tiempo, seria mi editora y compañera de reflexiones. Encontrar de esta manera a alguien con los conocimientos, la voluntad y la cercanía suficientes para trabajar la edición de este libro, era algo que tenía apenas una pequeña posibilidad de ocurrir.
Sin embargo todo esto ha acontecido, y ahora este libro está en sus manos, amable lector.
En la secundaria, el colegio en el que estudié propuso un proyecto institucional que cambió las reglas de jeugo de la enseñanza. Se abrió la opción de elegir el maestro, las asignaturas y la intesidad horaria, con lo cual se eliminaron en la práctica los cursos. La confusión y la falta de criterios homogéneos en este proceso permitieron laxitud y mucho tiempo libre. de esta manera, aunque estudiaba en un colegio público de baja calidad, tuve una oportunidad única de leer todo lo que quise, de asistir a seminarios y talleres de literatura, de organizar excursiones a la Cátedra Manuel Ancízar de la Universidad Nacional. Tener tanto tiempo tanto tiempo para leer fue un hecho liberador; me permitió crear mi espacio íntimo de construcción.
Durante esta misma época tuve contacto directo con las pequeñas estructuras de poder, las organizaciones juveniles, el movimiento artístico, la gestión cultural, y la planeación y ejecución de proyectos.
Por motivos económicos, mi única alternativa de realizar estudios superiores esra ingresar a la Universidad Nacional, pero ello parecía improbable debido a mis antecedentes académicos. Sin embargo ingresé de inmediato a la carrera de matemáticas por la inusula circunstancia de que el semestre en que me presenté fueron recibidos veinte aspirantes más de lo habitual.
Allí conocí la lógica y la manera como rompe nuestra intuición, de la mismo forma en que la poesía altera nuestras intuiciones cotidianas. En la Facultad se propuso un seminario interdisciplinario de lógica y filosofía. Por un giro del azar fui encargada de pegar los carteles de convocatoria, los cuales atrajeron la atención de Zdena Porras, quien pasado el tiempo, seria mi editora y compañera de reflexiones. Encontrar de esta manera a alguien con los conocimientos, la voluntad y la cercanía suficientes para trabajar la edición de este libro, era algo que tenía apenas una pequeña posibilidad de ocurrir.
Sin embargo todo esto ha acontecido, y ahora este libro está en sus manos, amable lector.
Poemas para golpear+Luz Amparo Carranza
Algunos poemas de este libro
EL DRAGON
El dragón retiene su aliento
Agolpa su fuego inteso en la garganta
Expulsa en un ataque de ira su miedo.
El fuego se apaga,
Cae su piel al sutil tacto del príncipe,
Desaparecen sus garras.
Su cuerpo pesa la mitad de us angustias
Avanza la deconstrucción de su miedo
Morirá
Una princesa
Anida en sus poros


